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INTOXICACIÓN POR ANHÍDRIDO CARBÓNICO

Por José María Alonso Diaz

El anhídrido carbónico (CO2) se encuentra en el aire atmosférico en una pequeña proporción (0,03 %), cantidad verdaderamente insignificante si lo comparamos con el resto. Y aunque el organismo humano apenas lo necesita para sus procesos metabólicos, es productor de este gas, generado por el trabajo muscular y las reacciones catabólicas. De los tejidos pasa a la sangre y es eliminado por los alveolos pulmonares, donde el porcentaje en la mezcla se eleva al 4,5 %. Se calcula que un hombre medio elimina en reposo unos 225 cm³ de este gas por minuto, y a una marcha de 5 km/hora, 885 cm³. Valores que se refieren a un sujeto en su propio ambiente atmosférico, pero si se tiene en cuenta que un buceador con aire se mueve en presiones que oscilan entre 2 y 5 atmósferas, es fácil deducir el aumento que tendrá la producción de este gas a esas presiones.

Desde luego que un buceador normalmente no realiza grandes esfuerzos físicos bajo el agua, especialmente el deportivo, ello trae como consecuencia el aumento de la producción de este gas y aumento del ritmo respiratorio, lo que no es aconsejable.
Nos bastará un simple ejemplo para apreciarlo:
Dijimos que el porcentaje que se aspira de CO2 en la mezcla atmosférica a nivel del mar es del 0,03 % y que se espira en un 4,5 %, Si estos datos los multiplicamos por la presión que correspondería a una profundidad de 40 m (5 at), suponiendo al sujeto en reposo, el cual elimina 225 cm³/min, vemos los resultados:

0,03 x 5 = 0,15 %; 4,5 x 5 = 22,5 %; 225 cm³ x 5 = 1.125 cm³/min

Revela que, de eliminar 225 cm³/min se ha pasado a 1.125 cm³. No creo necesario continuar el ejemplo para demostrar lo que supondría el aumento de la producción del gas a una actividad media en inmersión, equivalente a una marcha terrestre de 5 km/hora. Queda bastante claro el efecto que supondría para un buceador con aire aumentar su actividad física bajo el agua, si consideramos la necesidad que tiene de eliminar todo exceso en la producción del gas, con el fin de evitar una posible sobresaturación y correspondiente intoxicación.

No es fácil que al buceador con aire se le presente este incidente. El único riesgo que corre se debe a la posibilidad de que por estar a gran profundidad comience a sentir fatiga respiratoria y no elimine el exceso de CO2, lo que supondría una sobrecarga de este gas en los espacios muertos bronco traqueales.

La mejor forma de evitar este incidente es ventilar abundantemente los pulmones durante la inmersión, poniendo mayor énfasis en la fase espiratoria momento en que se elimina el gas.
La causa de este accidente proviene principalmente del exceso de profundidad, o también por un exceso de trabajo muscular que impide la ventilación correcta.
Otra de las causas puede estar en la alteración del ritmo respiratorio a causa de una fuerte emoción que impide recuperarlo debidamente.
Síntomas:
Sensación de ahogo, hambre de aire, jadeo, malestar general, confusión mental, debilidad, mareos, sudoración excesiva, náuseas, salivación abundante.
Prevención:
No entrar en el agua si no se está en condiciones físicas normales, o cuando se está bajo una fuerte tensión nerviosa.
Cuando se note que se está perdiendo el ritmo respiratorio, hacer una pausa y tratar de recuperarlo; de no conseguirlo, emerger.