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Intoxicación por el Oxígeno (O2)

Aunque este incidente es más posible de padecer utilizando aparatos de circuito cerrado no por ello hay que descartar la posibilidad de que pueda presentarse con los de circuito abierto, aunque para que esto ocurra es
preciso superar profundidades de 75 m que dicho sea de paso, para la mayoría de los buceadores autónomos que utilizan aire comprimido son de por sí prohibitivas.

El oxígeno es el gas de la vida, puesto que interviene en la casi totalidad de las funciones orgánicas; sin embargo, al tratar el tema que nos ocupa conviene considerar que tales funciones las desarrolla como componente de
una parte, aunque importante, de la mezcla atmosférica, no como un gas puro y que actúa bajo los efectos de la presión atmosférica; por esta razón, cuando los límites de oxigenación rebasan los porcentajes habituales al
hombre, nos encontramos con que este gas tan indispensable para nuestra supervivencia se nos convierte en un enemigo incluso mortal.

Sabemos que el O2, se encuentra en la mezcla atmosférica en un porcentaje del 21 % y que su presión parcial es de 159,6 mm de la columna de mercurio; esta presión desciende a 102,6 mm a nivel alveolar y a 108,3 en la sangre.

Si se respira oxígeno puro, la presión del gas asciende a 650 mm Hg, saturando la hemoglobina de la sangre en un 100 % y quedando disuelto en el plasma sanguíneo en una proporción siete u ocho veces superior a la normal.
Esta situación se puede soportar a presión normal de forma continuada un tiempo no superior a 16 horas, o en tratamientos alternos de menor duración, pero una vez que se rebasen estos límites aparecen las primeras
manifestaciones de intoxicación por el O2 (hiperoxia). Los estudios realizados por científicos y fisiólogos sobre los efectos del oxígeno durante la inmersión comenzaron con Paul Bert, principal descubridor de estos efectos. Se considera que la presión parcial máxima tolerable de este gas formando parte de la mezcla respiratoria es de 1.360 mm Hg, presión que corresponde a una profundidad de 75 m (8,5 ata), lo que supone que a cotas superiores habrá que tomar especiales precauciones para no caer en un estado de hiperoxia. Sin embargo, cuando se trata de la utilización de aparatos militares de circuito cerrado, que como sabemos van cargados con oxígeno puro y reciclan con cal sodada, el límite de utilización se acorta considerablemente. Se considera que a una presión parcial superior a 1444 mm
que corresponde a una profundidad de 9 m (1,9 ata) ya es tóxico, aunque según estudios de la Marina norteamericana realizados para sus buceadores de combate, admiten márgenes excepcionales de hasta 14 m (2,4 ata), aunque por
espacios muy breves. Sin embargo, en los tratamientos en cámara hiperbárica, con el sujeto en reposo utilizando la fórmula del profesor Stelzner, se puede llegar hasta los 4 minutos manteniendo una presión equivalente a los
50 m de profundidad (6 ata), rebasando este límite se pueden producir lesiones pulmonares de tipo inflamatorio (efecto de Lorrain-Smith).

Pero puesto que el tema principal es el buceo con aire, vamos a tratar el problema de la intoxicación por oxígeno utilizando equipos de circuito abierto.

Para ello conviene recordar el porcentaje y la presión parcial del O2 en la mezcla atmosférica: 21% y 159,6 mm Hg. Si tenemos en cuenta que el límite tolerable de su presión parcial dentro de la mezcla atmosférica es de 1.360
mm vamos a exponer unos ejemplos de cómo poder determinar en u momento dado dónde están los límites de seguridad a una profundidad determinada. Para ello utilizaremos la fórmula siguiente:

(21 ÷100 ) x (760 x p) = pp

Donde: 21 es el porcentaje del O2 en la mezcla, 760 es la presión
atmosférica, p es la presión a la que deseamos descender (en ata) y pp es la
presión parcial buscada.
Supongamos que vamos a realizar una inmersión a 45 m y deseamos conocer la
pp del O2, aplicando la fórmula anterior, tenemos:

Si 45m = 5,5 ata

(21÷100) X (760 x 5,5) = pp

0,21 x 4180 = 877,80 mm Hg.

Como podemos apreciar, la pp del O2, a esa profundidad es perfectamente
tolerable. Pero veamos que ocurriría si la inmersión fuera a 72 m:

p = 8.8 ata pp: = 1.404,480 mm

Aquí ya tendríamos problemas, pues rebasamos el límite de seguridad en
44,480 mm.
Como se ha podido comprobar, el procedimiento es muy sencillo y en cualquier
momento se puede conocer el límite tolerable.

Síntomas:

La intoxicación por el oxígeno se puede presentar de forma gradual y también
por sorpresa; ello depende de la sensibilidad de cada individuo, aunque lo
más frecuente es que presenten síntomas progresivos, comenzando con
irritabilidad, cefaleas intensas, angustia, vómitos, contracciones
musculares de labios y mandíbulas, para pasar a continuación a una posible
pérdida de conciencia de breve duración. El cuerpo es sacudido por
contracciones musculares similares a las de un ataque epiléptico (efecto
Paul Bert), para terminar en un estado de relajación adinámica que conduce
al síncope y a la muerte.

Prevenciones:

Norma principal para todo buceador autónomo: no bucear nunca si el cuerpo no
está en perfectas condiciones; cualquier desequilibrio interno nos
predispone más fácilmente a cualquier tipo de intoxicación. Con aparatos de
circuito abierto, no rebasar nunca los 60 m de profundidad, y con los de
circuito cerrado militares, los 8 m . Los actuales rebreather para buceo
deportivo no reciclan la totalidad de la mezcla , haciendo que el proceso de
circuito cerrado se encuentre entre el 20% y 60% de O2 siendo esto una
mezcla regulada tipo Nitrox.